Julio 18, 2008...5:05 pm

Presupuesto + medidas = estabilidad con desarrollo

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No habían transcurrido dos meses de la presente gestión gubernamental y ya se escuchaban voces duchas en el oficio oposicionista apresurar críticas sobre el hecho de una supuesta no arrancada del nuevo gobierno, cuando en realidad las autoridades peledeístas se encontraban inmersas en el procesos de apoderamiento del Estado de situación en que se recibía una administración de la cosa pública con perspectivas poco auspiciosas en términos económicos y sociales.

El momento de las medidas previsoras y garantes del mantenimiento de la necesaria estabilidad macroeconómica, imprescindible para impulsar el crecimiento con desarrollo y la modernización del Estado, ha tocado nueva vez las puertas del Congreso Nacional, al ser sometidas en unidad umbilical con el proyecto de Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos para el año 1997. Ello explica el amplio movimiento de consultas y tanteos que le precedió, auspiciado por el gobierno, en ánimo de buscar el consenso entre todos los sectores que convergen en la sociedad dominicana de hoy.

La comunicación del señor Presidente de la República, Dr. Leonel Fernández, que acompaña el proyecto de Presupuesto y las medidas mismas, constituye una verdadera declaración de principios reveladoras de la decidida voluntad reformadora de que está revestido el gobierno para enrumbar el país por el camino de los nuevos tiempos de cambios y de mundialización de la economía, ante los cuales nuestro país no puede continuar de brazos cruzados.

Hemos dicho que la oposición del gobierno debe actuar sobre la base de entender plenamente el momento político que vive la nación, deponiendo la actitud de criticar y sumarse al espíritu reformista que desde los noventas viene madurando toda la sociedad y que generalizó la percepción de cambios ineludibles de sus normas institucionales, conllevando la modificación e implementación de varios códigos de vital importancia para el desenvolvimiento del país, como el código laboral, el tributario, el arancelario, el del menor, entre otros. Las medidas propuestas conjuntamente con el proyecto de Presupuesto deben verse como un todo inseparable, pues de otra forma éste perdería la concepción desarrollista que lo impulsa.

El planteamiento del primer mandatario es claro en su intención cuando en la citada comunicación afirma: “La estrategia de desarrollo debe descansar en el sector privado como motor de la inversión, el crecimiento económico y la creación de empleos productivos. En consecuencia, es imprescindible la redefinición del papel o rol que deberá desempeñar el Estado  en la sociedad y en la economía. Dentro de la nueva estrategia, el Estado dominicano debe, entre otras personalidades, velar por la seguridad y vida de todos los miembros de la sociedad… y velar por todos aquellos miembros de la sociedad que se encuentran imposibilitados de hacerlo por sus propios medios. Para esto último, es imprescindible canalizar mayores recursos hacia la inversión en educación y salud, como parte de la estrategia integral para mejorar la equidad y erradicar la pobreza.”

Sin interés de copiar modelos, no podemos dejar de prestar atención a la rica experiencia exhibida por los países del Lejano Oriente, incluyendo Japón, Hong Kong, Taiwán y otros de la Cuenca del Pacífico que en un lúcido y creativo proceso han reorientado sus economías hacia el ahorro y el crecimiento, con bajas tasas de interés en las inversiones y una moderada interferencia gubernamental, alcanzando logros tan asombrosos, que rápidamente han pasado de la infeliz condición de mendigos a portentosos millonarios asumiendo prácticamente el control de la economía y finanzas del mundo.

De ahí que no se exagera cuando las medidas propuestas son definidas como cruciales “por el impacto positivo que tendría en la demanda por trabajo y en la promoción del ahorro interno”. Explicando como “el impuesto sobre la renta grava el ingreso de la persona. Si la persona no gasta todo lo que le ingresa, el impuesto termina gravando el ahorro. Al reducirse la tasa, reduce entonces el sesgo anti-ahorro que genera el sistema de impuesto sobre la renta vigente. La reforma estimularía a las personas a trabajar más, pues ahora el gobierno le quitaría un porcentaje menor de lo que gana. Un mayor nivel de ahorro interno es una de las metas que persigue la nueva estrategia de desarrollo. Un mayor nivel de ahorro interno, no será posible sostener el crecimiento de 7% u 8% en el PIB que el programa de reforma generaría en el mediano plazo”.

El gobierno ha jugado su papel, y más aún, ha demostrado su disposición de arribar a la consecución de acuerdos que viabilicen la implementación de las medidas propuestas. El proceso de cambios no se agota. Los cambios se hacen impostergables. No hay tiempo para la demora ni para nimiedades, ni para indecisiones.

Es hora de cada quien haga sus aportes dentro de un marco de sensatez y colaboración por el avance del país.

 

El Siglo, miércoles 8 de enero de 1997

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